Día internacional de los/las detenidos/as desaparecidos/as


Hoy se conmemora el día internacional de los/las detenidos/as desaparecidos/as y pareciera que, en el día que se escogió para conmemorar, difícilmente se marca presencia del tema. Sin embargo, existen multitudes que empujan en sentido favorable, y principalmente sus familiares, que aún recuerdan no solo un 30 de agosto, sino todos los días en la ausencia de sus hijos, hijas, hermanos, hermanas, familiares.
Es difícil escribir sobre nuestra historia, porque a los jóvenes se nos suele indicar que no vivimos en la época y que por lo mismo no tenemos que hablar: nuestros cuerpos no encarnan la experiencia de esos hechos; si no tenemos historia familiar directa sobre víctimas, entonces tampoco podemos hacer referencia al tema, aquel que tiñó de sangre nuestras calles.
En Chile, se cambió la historia con una performance cívico militar, con muchos tanques sitiando La Moneda en ese 11 de Septiembre que hizo un giro rotundo en lo que se venía construyendo. Desde ese día, no solo cambió el curso de la historia, sino que el país despertaba con olor a cañón, a bomba, con sensación de miedo y con una política de garrote que azotó a quién osara a hablar.
Tantos, tantos detenidos que son parte de nuestra historia como jóvenes, tantos jóvenes que querían encauzar las esperanzas de otro Chile, tantas personas que en ese camino nunca volvieron de los exilios, que no volvieron de sus centros de detención clandestino, que nunca más besaron a sus amores ni vieron a sus familias. Algunos fueron torturados y muertos, otros solo desaparecieron y es por ello que existe este día.
Algo que también olvidamos un día como éste, es que no solo la dictadura cívico militar hizo desaparecer a muchas personas, sino que en democracia tenemos detenidos desaparecidos, quienes desde las manos del Estado chileno se “esfumaron” como polvo en este largo y eterno pedazo de tierra, se “esfumaron” entre comillas, pues tenemos claridad de que existen responsables con nombre y apellido.
Todos sus nombres guardados en archivos, donde la tinta comienza a desaparecer poco a poco y entonces pareciera que esos mismos nombres se diluyen entre los ríos de Chile, entre los granos de arena de la costa de esta tierra y entre medio de la totalidad desértica.
No es un día común y corriente, no es un viernes cualquiera, es un viernes que nos viene a decir que hay que recordar, que hay que resistir y que no hay que olvidar jamás la posibilidad de que podemos soñar con otra realidad, haciendo del amor, la empatía y el compañerismo nuestras armas más fuertes.