Comunicado frente a las protestas iniciadas durante los últimos días y el 18/10/19


Como Comisión Chilena Pro-Derechos Juveniles respaldamos la movilización social que se ha articulado desde principio de mes y que se materializó en la jornada de 18 de octubre 2019 en la provincia de Santiago. Creemos que estos hechos son la respuesta de la ciudadanía ante el descontento por la violencia estructural a la cual somos sometidos día a día y expresan un derecho humano básico a la rebelión y protesta. Hemos sido testigos al correr de los días que una vez más son las y los estudiantes secundarios quienes inician y levantan esta protesta social, expresando un enfoque de solidaridad y empatía para con sus familias y comunidades que a diario deben sostenerse con un sueldo y pensiones miserables haciendo frente a la privatización de sus derechos básicos.

Protestamos con una violencia catalizada mediante el alza de pasajes, que recordemos corresponde al más costoso de latinoamérica y representa un gasto mensual que supera un 20% del sueldo mínimo de nuestro país. Sin embargo, esta es la punta del iceberg de una violencia estructural, simbólica y material ejercida por el Estado de Chile que precariza, condena y criminaliza a la población más vulnerable. Lo realmente violento es lo que vivimos a diario y también lo expresado de forma sistemática en declaraciones desafortunadas que lo único que aportan es acrecentar el descontento y manifiestan una indolencia irrisoria sin brindar herramientas ni propuestas que deriven en algún cambio.

El presidente Sebastián Piñera y su gobierno presentan soluciones basadas en la política del garrote y ejercicio del miedo a través de declaraciones que expresan un atisbo mínimo de negociación pero que, por otro lado, devienen en expresiones y acciones reiteradas de represión policial como la declaración del Estado de emergencia, medida que por lo demás, en el contexto del pasado reciente, resulta en un recurso macabro que revive la experiencia traumática dictatorial.

Repudiamos y rechazamos tajantemente el accionar de Carabineros de Chile y Fuerzas Especiales durante esta jornada, quienes a través de fuerza desmedida y la utilización de armamento en contra de personas desarmadas, ha violado los derechos humanos de niños, niñas y jóvenes. Jóvenes que han sido atacados con perdigones a quemarropa, con bombas lacrimógenas que no discriminan, con carros lanza aguas direccionado en contra de cualquier persona, sin mediar las consecuencias que puede tener el derribar a otro y los daños irreparables que esto puede ocasionar, tal como ha ocurrido tantas veces en manifestaciones sociales.

Emplazamos a los medios de prensa nacional tradicionales a ejercer su labor basada en los límites éticos que la profesión les confiere. Hemos sido testigos de cómo durante toda la semana, pero sobre todo el día de ayer, presentaron una cobertura informativa centrada en la criminalización, alejándose de los principios democráticos y representando una realidad completamente distorsionada. Justifican la represión social, y peor aún, sustituyen y omiten información relevante en torno a ella, replicando constantemente la quema de un bus,  mientras que por otros medios éramos testigos de la cantidad de jóvenes lesionados a causa de perdigones dirigidos por la FF.EE. Esta forma de manipulación informativa deriva en una doctrina del shock, que atemoriza a la población, confunde y atenta contra la veracidad de los acontecimientos en su amplio espectro, y además expresa el nulo aprendizaje en torno a las formas de abordar los hechos y el resguardo de los derechos humanos.

Finalmente, el lema respecto a la niñez y adolescencia durante el gobierno de Sebastián Piñera ha sido “Los niños primero” y a partir de estos acontecimientos nos preguntamos ¿cuáles son los niños y adolescentes que este presidente protege? ¿cuáles son los derechos que se pretende resguardar desde un gobierno que no es capaz de comprender a los niños, niñas y adolescentes como sujetos sociales activos en la lucha social por los derechos fundamentales de toda la ciudadanía? Es evidente que en materias de infancia y adolescencia no se ha avanzado, y el poder político/social los siguen comprendiendo como “objetos” de derechos, en dónde se debe “depositar” y adoctrinar en función de construir adultos que obedezcan, despojándolos del derecho a pensar, a sentir y a articular movilización social por ser considerados “menores” y sin poder para reflexionar desde sus propias ideas.

Rechazamos tajantemente esta forma de comprender y violentar a las y los jóvenes. Creemos que es momento de levantarnos, articularnos y manifestarnos para dar cuenta del descontento social por la violencia estructural y la violación sistemática de nuestros derechos humanos.

Estamos con todas y todos los jóvenes que luchan:

Resistan, que nadie les quite su voz y el derecho a la rebelión.

 

Comisión Chilena Pro-Derechos Juveniles

Santiago, 19 de octubre 2019